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Debemos reivindicar nuestro derecho al ocio como forma de socialización de los jóvenes, pero no nos basta con los productos que se nos plantean desde los poderes económicos, en este sentido nos ofrecen lo que quieren que consumamos en nuestros ratos libres; determinando, de esta forma, nuestra forma de vida. El mercado determina como tenemos que dedicar nuestro tiempo y cuanto nos tenemos que gastar reduciendo las posibilidades a una serie de productos en venta. Tenemos derecho a disfrutar de la naturaleza para desinhibirnos de una acelerada vida urbana, pero las políticas económicas desarrollistas del “ladrillo” nos hacen un flaco favor destruyendo y urbanizando lo poco que nos queda de los espacios naturales convirtiéndolos en campos de golf, en el que los jóvenes somos mano de obra barata, y macro urbanizaciones dedicadas al turismo que en teoría vienen a disfrutar de nuestro esplendido clima y de los espacios que están arrasando el gobierno del PP de esta región y el PSOE en Lorca, La Unión, Los Alcázares, etc…
No podemos depender tan sólo de la propaganda y de los ritmos de vida de la sociedad en la que vivimos (el trabajo, los estudios, las hipotecas, los viajes organizados, etc…), debemos tener la libertad para coger las riendas de nuestras vidas y disfrutarlas saliéndonos, momentáneamente, para disfrutar de nuestra individualidad y relajarnos explorando nuestra potencialidad cultural y artística, que son anuladas por nuestra pertenencia a la anónima masa social. También, necesitamos de una identidad colectiva fuera de las consignas y los precios del mercado para desarrollarnos como individuos solidarios con nuestros conciudadanos y enriquecernos con el intercambio de ideas, valores e inquietudes que colaboren con la construcción de una sociedad sana que neutralice los individualismos egoístas que nos ha ido impregnando la sociedad del libre mercado. Necesitamos de espacios de socialización en nuestra ciudad donde podamos disfrutar de un momento de relajación, espacios verdes, y de espacios donde nos podamos asociar para aprender a participar en las decisiones importantes que nos incumben, de viviendas dignas que no nos encadenen a los usureros que nos cobran el doble en intereses de lo que pagamos por la vivienda, ¿Por qué tenemos la manía de ser propietarios? ¿Para aumentar la especulación y engordar el negocio de la vivienda encareciéndola? Deberíamos plantearnos el asegurarnos una vivienda digna sin mantener económicamente a la pandilla de vampiros que están hechos los bancos, las constructoras y a todos los intermediarios inmobiliarios. Podríamos incentivar la cultura del alquiler en la que el único intermediario fuera el estado, asegurando precios asequibles a las necesidades de los ciudadanos, reventando de esta manera “la burbuja del ladrillo” que destruye nuestra naturaleza construyendo y construyendo irracionalmente y ofertando, cada vez más viviendas y más caras, creando necesidades inexistentes y esclavizando con empleos precarios a miles de jóvenes que están encaminados a tener una vida en función de lo que tienen que trabajar y lo que tienen que consumir, anulándolos y determinando sus vidas ser únicamente números en bases de datos del Estado y de un sin fin de empresas dispuestas a venderles “el oro y el moro”. Las cosas tienen que cambiar, cada vez se hace más necesario reivindicar una vida digna, cada vez son más las cuestiones que nos encuadran en una situación determinada, en la que nuestro cometido es ser una tuerca más en la maquinaria del capitalismo, ser productores y consumidores precarios. ¡LAS COSAS PUEDEN CAMBIAR DE VERDAD, QUE NO PRECARICEN TU VIDA! ¡ORGANIZATE POR UN OCIO LIBRE Y DIGNO! |