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En diversos medios de comunicación se habla de la violencia de género en el matrimonio, pero todo esto tiene un principio el cual apenas se trata, que no es otro que la violencia física y psicológica machista y patriarcal, también en edades más tempranas, por ejemplo durante el noviazgo. L@s jóvenes comunistas queremos intentar erradicar esta lacra de la sociedad desde el principio, desde la educación, dado que un potencial maltratador no nace al casarse, sino que es el resultado de un proceso que comienza con la educación más temprana. Desde la infancia, los propios juguetes son los que nos trasmiten las diferencias y estereotipos entre ambos sexos. Mientras los niños reciben estímulos conducidos a ser el emprendedor, el aventurero y el héroe que salva el mundo; las niñas tienen que conformarse con ser abnegadas mujeres de su casa, buenas cocineras y madres sumisas. De este modo se fomenta el estereotipo de la mujer atada a la pata de la cama contra el cual llevamos años luchando.
¿Qué podemos esperar cuando entablen una relación el chico emprendedor y aventurero y una chica que no se parece ni por asomo a lo que él pretendía encontrar en el sexo contrario? Sin duda este chico, al esperar el prototipo de mujer en el que le han “educado”, va a intentar por todos los medios convertirla en la sumisa esclava esperada. Lo que ocurre durante el matrimonio no es sino el resultado de lo que ya ha ocurrido durante el noviazgo. Situaciones como el no permitir a la chica salir con sus amigas o amigos, llevar la ropa que ella desee o simplemente, obligarla a hacer lo que su novio quiera; no son el inicio de ese máximo exponente que se dará cuando años después, esta pareja acabe conviviendo. ¿Pero es que alguien se sigue creyendo que una persona va a cambiar una vez se haya casado? Como mujeres, jóvenes y comunistas; nos vemos obligadas a denunciar este comportamiento por su extensión y por la complicidad de la sociedad ante estas prácticas, así como por su falta de comprensión y análisis por parte de las parejas. Un “simple” grito o un golpe en la mesa es un reflejo de una conducta agresiva y violenta, que se terminará desarrollando durante la vida adulta. Estos hechos son igual de denunciables tanto durante el noviazgo como durante etapas posteriores. Podemos concluir que todo acto que pretenda reflejar la hipotética superioridad del varón sobre la mujer (estado patriarcal) es tan reprochable durante la etapa de noviazgo como cuando se establece una convivencia entre la pareja. LUCHA POR LA IGUALDAD Y CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA Aroha María Nicolás García Marta Jiménez Caparrós Juventudes Comunistas Cartagena |