|
Hugo Chávez es el jefe de estado de Venezuela, elegido democráticamente por su pueblo por tres veces consecutivas, pero eso al parecer no es suficiente para que en la cumbre Iberoamericana, donde es licito y legitimo tanto los piropos de protocolo como el duro debate dialéctico de las denuncias, no tuviera que encajar la mas vulgar embestida de los residuos pestilentes del colonialismo borbónico, esta vez, además en público, a la vista de todos sin las cortinas de humo de la desinformación que la prensa posicionista de España y Europa han generado después. Tanto el presidente de Venezuela como el de Nicaragua deben y denuncian las injerencias oscuras e interesadas de Europa, auspiciadas por EE.UU. y bendecida por el alto empresariado, “gremios” que el rey Juan Carlos parece que no estuvo demasiado fino al defender, cuando mando callar con tono de sargento chusquero a un presidente legitimo de un país. Para desgracia de todos, parece que el monarca no se da cuenta que hace siglos que dejo de estar bajo el yugo de su corona, que por cierto en la cumbre Iberoamericana fue la única y de seguir en ese plano de colonialista reprimido la ultima.
Chávez, en ningún momento falto el respeto al pueblo español, porque además de admirarlo y respetarlo es sabido que mantiene estrechas relaciones con instituciones, fundaciones y organizaciones de diferente tipo, apoyando de forma comprometida y desinteresada las que buscan la vuelta en España de la legalidad republicana. Quien sabe si la autoexplosiova reacción del monarca fue de indignación o simplemente desprecio a los que no son como él, o no casan con los pactos de silencio que envuelven a la monarquía y a los capitales que representa. No olvidemos, Venezuela es un país hermano, democrático, y además querido, donde su pueblo y representantes tiene mucho mas en común con nosotros, los estudiantes y trabajadores que cualquier monarca. JESUS G. SICILIA |