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Con el homenaje al guerrillero ciezano Paco Morcillo el pasado viernes, el Club Atalaya-Ateneo de la Villa cierra los actos de conmemoración de la II República.
Día 14 de abril
Un nutrido grupo de personas asistieron al primer día de los tres programados en esta semana dedicada a la memoria de la II República.
Después de la presentación de los actos programados se proyectó el documental “La guerrilla de la memoria” de J. Corcuera, en el que se recogen diversos testimonios de guerrilleros supervivientes de distintas zonas del país: León, el Bierzo, Asturias, Catalunya, Levante-Aragón y Andalucía.
Con posterioridad se ofreció a los asistentes un vino y se procedió a brindar por la República.
Día 17 de abril
Con una hora de retraso debida a una indisposición del ponente, Paco Espinosa, profesor de Historia de la Universidad de Sevilla, se inició el segundo de los actos programados por el Ateneo de la Villa.
Francisco Espinosa Maestre Doctor en Historia, (Villafranca de los Barros 1954) viene desarrollando desde hace más de treinta años una necesaria, urgente y eficacísima tarea, la de investigar y escribir la historia de España en los años de la II República y la Guerra Civil. Con muy escasos apoyos económicos y académicos, si bien en cambio con el respaldo de Josep Fontana y otras figuras emblemáticas de la historiografía española, ha llevado a cabo alguno de los estudios más brillantes, rigurosos y significativos sobre este período. Entre sus obras, publicadas habitualmente en la editorial Crítica, destacan: La guerra civil en Huelva. La columna de la muerte. La justicia de Queipo. Contra el olvido .Y La primavera del Frente Popular. Estos trabajos, que son obras maestras desde el punto de vista del oficio del historiador por su rigor científico y por su exhaustividad, apuntan a cuestiones fundamentales como la importancia de la reforma agraria en los orígenes de la Guerra Civil, o la falaz utilización del mismo término en lo que no fue más que un proceso represivo. Aspectos básicos para establecer y comprender la historia, e incluso las posteriores y abundantes manipulaciones de la misma.
La conferencia del profesor Espinosa, uno de los más destacados estudiosos del periodo entre 1931 y el final de la dictadura franquista, fue amena y clarificante. Espinosa comenzó su intervención haciendo un repaso del periodo comprendido entre 1931 y la promulgación de la Ley de Memoria Histórica el pasado año por parte del gobierno de Zapatero.
Paco Espinosa explicó como cinco meses después de la victoria del Frente Popular en las elecciones de 36, se produjo un golpe de estado encaminado a detener el temor a inicio de una revuelta revolucionaria provocando precisamente que ésta se produjera como forma de frenar el golpe fascista.
En este golpe de estado, Espinosa señala que es fundamental el ejercito de Africa que en pocas semanas arrasa el Sur-Oeste de España sembrando el terror, concentrándose en Sevilla un enorme número de tropas que en noviembre llegan a Madrid. Es entonces cuando el golpe de estado fracasa y se convierte en una guerra fratricida con tintes de conflicto internacional al intervenir Alemania, Italia y La Unión Soviética.
La ocupación de Hueva y Extremadura por parte del ejercito de Africa deja un reguero de sangre que se refleja en la prensa internacional al salir a la luz el testimonio de un periodista portugués que logra filmar la matanzas del ejercito fascista. Esto provoca que, asesorados por algunos expertos alemanes, se inicie un proceso propagandístico encaminado a echar al olvido la represión franquista y que culmina con la denominada “Causa general”. En ella se llegan a utilizar imágenes de asesinatos franquistas como si fueran del bando republicano. Un primer informe realizado para el General Franco estima que los asesinatos en el bando republicano se elevan a 475.000. Investigaciones posteriores han rebajado esta cifra a 75.000. Cuando se accede a los documentos de la “Causa General” años después y se permite cotejar los datos en ella contemplados, se demuestra que esta cifra no superó los 50.000 fallecidos.
Francisco Espinosa defiende que durante los años del franquismo, el régimen tuvo como principal objetivo silenciar los asesinatos y juicios sumarísimos realizados por la dictadura. El éxito de esta práctica es tan grande que aún hoy en día existen dificultades para acceder a los archivos documentales y a la investigación histórica. La dictadura franquista se prolongó más allá incluso de lo que estaba previsto para garantizar precisamente el olvido de la represión.
El profesor de la Universidad de Sevilla explicó que con la llegada de la transición se promulgara una amnistía engañosa en 1977. Aquella se realizó con el argumento de excarcelar a los presos políticos represaliados y en realidad tuvo un segundo efecto del que no se habla con claridad: garantizar que ninguno de los responsables del régimen franquista pudieran ser juzgados por los crímenes durante la dictadura. Se abre así lo que se denomina “el pacto del silencio” o “el pacto del olvido”.
Cuando en 1982 gana las elecciones el PSOE, se abre un periodo de esperanza que el gobierno de Felipe González frustra con la famosa frase “no hay que mirar atrás”. Este hecho provoca que se entre en un periodo de olvido que se extiende desde los años 80 hasta mediados de los 90 y que tiene dos consecuencias graves:
1. La primera de ellas que la historiografía franquista no es contrarrestada. 2. La segunda es que el olvido se extendió al mundo de la investigación. Las Universidades dejan de investigar el fenómeno de la represión franquista quedando ésta en iniciativas particulares que sufren las consecuencias de una falta de apoyo institucional.
Según Paco Espinosa la llegada al poder del PP coincide con las primeras investigaciones serias fuera de las universidades. Al mismo tiempo surge con fuerza el fenómeno del revisionismo histórico impulsado por la derecha heredera del franquismo que retoma la “Causa general” y la propaganda del régimen como fuente documental.
Con la llegada al poder de Zapatero se promete una Ley de Memoria Histórica que, aún siendo un primer paso importante, es totalmente insuficiente. Como dato relevante, Espinosa destacó que en el prólogo a la mencionada Ley se obvia cualquier referencia a la II República y además se evita la anulación de los juicios franquista con el argumento de que supondría una “quiebra judicial”. Espinosa puso como ejemplo el caso alemán que en los años 90 anula los juicios de la etapa nazi sin que se haya producido ningún perjuicio al sistema judicial de aquel país. Como último dato, el profesor de la Universidad de Sevilla, opina que no se aborda el mausoleo del Valle de los Caídos, símbolo de la represión franquista y en el que trabajaron y murieron 20.000 presos republicanos.
Paco Espinosa fue duro con la actitud de los sindicatos y partidos políticos durante el periodo de la transición. Según Espinosa éstos colaboraron con el pacto de silencio a cambio de sustanciosas cuantías de dinero que provocaron que la actitud combativa de éstos se atenuara hasta finales de los noventa.
Espinosa concluyó su magistral conferencia explicando que existen tres memorias:
1. La que procede de la dictadura, con carácter no democrático y con tinte revisionista 2. La antifranquista 3. Y la de la transición que ha tenido como consecuencia el silencio y el olvido.
Día 18 de abril
Los actos programados por el Club Atalaya culminaron con el Homenaje al luchador antifranquista ciezano, Paco Morcillo, contando con la presencia de Manuel García “Otones” que junto con su compañera Alvarina se desplazaron desde Gijón para acudir al homenaje.
“Otones” fu compañero de Paco Morcillo en la cárcel de Guadalajara en 1950, cuando contaba con tan sólo 20 años.
Manuel García fue enlace entre guerrilleros en las tierras asturianas y se pasó el periodo franquista entrando y saliendo de la cárcel hasta cumplir un total de 13 años en prisión. Su testimonio de luchador antifranquista lo plasmó en una conferencia en la que describió la dura vida en la cárcel, las torturas de las que fue víctima (cumplió su vigésimo aniversario atado a un poste en unas caballerizas donde fue torturado para que delatara las posiciones de los guerrilleros) su actividad en las huelgas de la cuenca minera asturiana, arriesgando su vida en su tarea como enlace de la guerrilla asturiana periodo durante el cual “oyó silbar las balas de la Guardia Civil muy cerca”.
“Otones”, nacido en una aldea con ese nombre, describió a Paco Morcillo como una persona de pocas palabras, pero firmes y contundentes. “Paco Morcillo era un luchador convencido, una persona con una enorme cultura y mi primer maestro” – explico el luchador asturiano –
Manuel García acompañado de Alvarina, una niña de la guerra que pasó años en Moscú hasta que volvió a España en los años sesenta, se mostró visiblemente emocionado por la acogida que el público asistente le dio, así como por la familia de Paco Morcillo que asistieron para escuchar de primera mano los duros años de cárcel que este luchador ciezano pasó en la cárcel de Guadalajara durante diecisite largos años.
Manuel García “Otones” firmó ejemplares de su su libro “Lucha y Libertad” en donde relata los avatares de una vida dedicada a la lucha antifranquista y al restablecimiento de la democracia.
Previamente a la conferencia de “Otones” se proyectó un video de quince minutos en el que se desgranaban los retazos de la vida de Paco Morcillo, una de esas personas abandonadas al olvido que en esta Cuarta Semana Republicana, el Club Atalaya ha querido rescatar para reponer su memoria, su dignidad y su dedicación a la lucha por la libertad.
La jornada terminó con una animada verbena amenizada por el grupo "Escarabajo Jazz Band"
La bandera de republicana en la “Atalaya”
 En la noche del jueves 17 al viernes 18, miembros de la Asociación Cultural “La Empedrá” subieron a la cumbre del emblemático monte ciezano para colocar una bandera de la república de siete metros de larga y cuatro de alta. Soportando un intenso frío y fuertes vientos, éstos jóvenes lograron izarla hasta que por orden municipal fue retirada a media mañana del viernes.
Esta actitud reafirma las palabras del historiador Paco Espinosa, en el sentido de que aún hoy en día se pretende dar la espalda a un periodo democrático de nuestra Historia entre dictaduras que se pretende todavía silenciar y olvidar por unos y por otros. Los unos, agarrados a la propaganda franquista, los otros, herederos de una transición planificada para pasar página. Mientras, las voces que reclaman la reposición de la memoria de quienes lucharon por la Libertad son cada día más numerosas, venciendo así los obstáculos que desde las instituciones se pretenden poner para que el reconocimiento a los luchadores antifranquistas queden por fin en el lugar que les corresponde.
El acto de retirada de la bandera republicana no puede ser sino tildado de intolerante, cobarde e injusto. Más información en www.laempedra.com |